RITUAL YOGUI DE CADA ESTACIÓN
108 SALUDOS AL SOL
Ya sabemos que el número 108 ha sido considerado durante mucho tiempo un número sagrado a nivel espiritual tanto en la filosofía del yoga como en el hinduismo. ¿Pero sabemos realmente por qué? En éste artículo podréis descubrir un poco más sobre ello.
Tradicionalmente, los malas, esos objetos de cuentas de oración, vienen como una cadena de 108 cuentas sobre las cuales repetimos un mantra como si se tratara de un rosario católico. A nivel físico y astronómico podemos decir que 108 es un número que conecta el Sol, la Luna y la Tierra. El diámetro del Sol es 108 veces mayor que el diámetro de la Tierra, que la distancia entre el Sol y la Tierra es 108 el diámetro del Sol, que la distancia entre la Tierra y la Luna es 108 veces el diámetro de la Luna. Pero no todo acaba aquí. Varios textos sagrados de la filosofía yóguica tienen presentes en este número mágico. Los Yoga Sutras de Patanjali está compuestos por 108 sutras, 108 es el número de Upanishads que componen los textos védicos. Por lo que respeta a divinidades, 108 es el número de nombres que posee cada dios o diosa hindú. También se dice que hay 108 pithas o lugares sagrados en toda la Indias. 108 es dos veces 54, que es el número de letras o sonidos del alfabeto sánscrito donde cada uno tiene lo masculino (Shiva) y lo femenino (Shakti). Si vamos a nuestro interior, 108 son las intersecciones de las líneas de energía que convergen para formar el chakra corazón o Anahata chakra. Además, en nuestro cuerpo sutil se encuentran 108 puntos marma o lugares sagrados. También podemos relacionar el 108 con los Saludos al Sol o Surya namaskar. 108 es doce veces el número 9, que es el número de vinyasas en un Saludo al Sol A donde se combina el movimiento con la respiración.
¿Y los 108 saludos? Los 108 saludos al sol se suelen hacer como práctica espiritual en momentos de cambio como son las transiciones entre las estaciones, entre lunas, entre fiestas paganas, en momentos especiales, rituales… El sankalpa o intención que se pone en sadhana o práctica espiritual personal es el mayor protagonista. La entrega debe ser completa, totalmente devocional, sin esperar nada a cambio, fluyendo con el movimiento a través de nuestra respiración. No importa el nivel desde el cual partimos, ni la velocidad, ni la fluidez… lo más importante es lograr la meditación en movimiento mostrando una entrega completa, sintiendo el momento presente. Si tu cuerpo te pide una pausa, está bien, escúchalo y descansa, pero siempre habiendo acabado esa salutación iniciada. Una vez sientas que ya has descansado suficiente puedes reincorporarte desde cero en la siguiente. A parte del sanakpa o intención de la práctica, es imprescindible tener un punto de enfoque o drishti en cada una de las posturas o transiciones. La práctica suele durar entre 60-90 minutos dependiendo de la experiencia de cada uno. Recuerda que no es una práctica en solitario, estás en comunidad, ya que conectas con todas esas estrellas que están realizando los mismos movimientos que tú, dónde todas las intenciones de cada una de ellas se suman creando así energía en transformación constante.